lunes, 22 de mayo de 2017

Valoración y reconocimiento de algunas producciones de la primera mitad del siglo XX

Cuando logramos comprender el entorno que rodea a los artistas de las vanguardias, las dos terribles guerras, podemos comprender mejor el porqué de estas obras que ya no muestran imágenes comprensibles o bellas como las de épocas pasadas.

Esta tendencia al arte “anti-arte” o “no-arte” es un reflejo del “sin sentido” que reconocían en lo que estaban viendo, en La destrucción que producía la guerra en el arte y la vida. Deseaban mostrar como Europa había perdido su verdadero significado de espíritu, arte y aliento. También es por esto que no es de extrañarse que el Dadaísmo haya sido admitido en Francia y Alemania, ciudades donde reinaba un espíritu de derrota e intranquilidad.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en el manifiesto Dadaísta donde señalan que “dadá no significa nada”, postulado que se ve reflejado en lo incomprensible y absurdo que pueden parecer sus obras y que justamente buscaban: “nada” y “todo”, ante esta crisis de identidad y la necesidad de liberarse de los clichés (estereotipos) de representar las cosas como se ven.

Algo que no podemos dejar de señalar como parte fundamental del entorno de los artistas de las vanguardias fueron los bares y cafés que se convirtieron en importantes centros de reunión para discutir las inquietudes, añoranzas (ausencias), angustias y esperanzas de sus integrantes, y que de ahí saldrían sus teorías y postulados que veríamos plasmados después en los manifiestos.


Tal fue el caso del famoso cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza; cuna de la vanguardia del Dadaísmo el cual a lo largo de los años ha sido de todo: cabaret, restaurante, discoteca y hasta un popular bar. Alguien lo quiso convertir en lujosos departamentos, sin embargo, varias personas se opusieron a ello escribiendo frases dadaístas en lo que fuera un verdadero acto de rebelión pasiva y de nostalgia. Hoy, gracias al patrocinio de una famosa compañía de relojes, este lugar ha logrado convertirse en un centro cultural en cuya fachada se colocó una placa de mármol creada por el también dadaísta Jean Arp titulada Ombligo del mundo, donde dice: “En esta casa se estrenó el 5 de febrero de 1916 el Cabaret Voltaire, en donde se fundó el Dadaísmo”.


* Imagen de Internet
Textos Artes Visuales 2 Ed. Castillo

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